Transcurrieron unos 90 segundos desde que un informe rutinario sobre hielo y turbulencias fue reemplazado por un desesperado “¡Mayday, mayday!” y luego por el silencio, mientras un jet privado se precipitaba a tierra como un misil.
Transcurrieron unos 90 segundos desde que un informe rutinario sobre hielo y turbulencias fue reemplazado por un desesperado “¡Mayday, mayday!” y luego por el silencio, mientras un jet privado se precipitaba a mas de 8.226 metros,unos 27.000 pies en el transcurso de solo un minuto hacia la carretera de Florida.
En el interior, un piloto y una joven y prometedora copiloto intentaban desesperadamente evitar una catástrofe para todos los que iban a bordo, incluyendo una pareja con dos niños pequeños, una cuidadora familiar y otras dos personas, todos en ruta desde Texas a las Bahamas.
“¡Nos vamos a estrellar contra el suelo!”, gritó la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras a los controladores aéreos.
Antes de que el avión se chocara contra el suelo, matando a las nueve personas que iban a bordo, el piloto envió una última transmisión,"Se nos acaba el tiempo".
El avión cayó de nariz como un misil contra una concurrida carretera del condado de Palm Beach, antes de estallar en llamas y lanzar una densa columna de humo negro al cielo, según muestra un video grabado por una cámara de salpicadero.
Otro video grabado por un testigo muestra un cráter en llamas en Military Trail, una importante autopista, con el pavimento deformado y destrozado alrededor de los restos.
Los residentes de un parque de casas móviles cercano salieron corriendo para ver qué había causado la explosión que sacudió sus hogares.
“Oí y sentí el estruendo”, declaró Andrew Mannino, residente del condado de Palm Beach. “La luz se cortó de inmediato”. Luego, sintió olor a humo y vio una gran nube negra que se elevaba hacia el cielo.
Los investigadores están trabajando para determinar qué causó que la aeronave, un Learjet 60, se precipitara desde unos 10.600 metros (35.000 pies) de altura.
Si bien las autoridades aún no han identificado a los ocupantes, sus familias han señalado a ocho de las nueve víctimas como el empresario tecnológico Adam Robinson, su esposa Helen Sharp, así como a sus dos hijos, Emma y Charlie; la cuidadora Anita Maria Cetina, así como Rachael Reed y Charmi Fehr. La copiloto Filgueiras también falleció. El otro piloto aún no ha sido identificado.
Esto es lo que se sabe sobre el accidente y los últimos momentos de quienes iban a bordo.

Los pasajeros del Learjet 60 viajaban el domingo desde Austin, Texas, a las Bahamas, una ruta que los llevaba a sobrevolar el sur de Florida.
En el momento del accidente, la zona estaba azotada por tormentas dispersas, y el avión atravesó una fuerte tormenta justo antes de comenzar a descender repentinamente.
Aunque no está claro si la tormenta contribuyó al accidente, los investigadores federales han dicho que formará parte de su investigación.
Minutos antes del accidente, Filgueiras, la copiloto que hablaba con el control de tráfico aéreo, informó de la acumulación de hielo en la aeronave, una temperatura exterior de -47 grados Celsius (-53 grados Fahrenheit) y turbulencias moderadas que hacían rebotar el avión hasta 200 metros (700 pies), según una grabación de las llamadas de radio capturada .
“Tenemos hielo ligero y transparente, manejable, y turbulencias moderadas”, comunicó Filgueiras por radio al Centro de Control de Tráfico Aéreo de Miami.
Pero momentos después, tras informar de las precipitaciones y solicitar permiso para escalar, declaró la emergencia.
“¡Mayday, mayday!”, dijo Filgueiras.
“¡Estamos descendiendo a 3.048 metros (10.000 pies) por minuto!”, les dijo a los controladores aéreos.
“¡Estamos en una situación de exceso de velocidad, descendiendo a 6.096 metros (20.000 pies) por minuto!”, gritó Filgueiras. “¡Vamos a estrellarnos contra el suelo!”.
Finalmente, el avión cayó en picado 8.229 metros (27.000 pies) en un minuto, antes de que se interrumpiera el seguimiento del vuelo, según muestra la página web ADS-B Exchange.
El avión se estrelló poco antes de la 1:00 p.m. en Military Trail, entre Cresthaven Boulevard y la 10th Avenue North, informó la Oficina del Sheriff del Condado de Palm Beach.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte informó el lunes que una persona en tierra sufrió una lesión en la pierna. Inicialmente, las autoridades habían indicado que no se habían reportado heridos en tierra.
Según los registros de la NTSB, este percance es el segundo accidente aéreo más mortífero en Estados Unidos este año, después del ocurrido en junio en Butler,Missouri,donde un avión de paracaidismo dejó 12 muertos. También es el accidente aéreo más mortífero en el que se ha visto involucrado un Learjet 60, según datos de la Flight Safety Foundation.
Según un comunicado familiar, Robinson, Sharp y sus dos hijos, Emma y Charlie, fueron identificados como las víctimas por sus familiares.
Emma, de 4 años, y Charlie, de 2, “eran la luz de sus vidas”, decía el comunicado.
“Helen y Adam protagonizaron una historia de amor que perdurará para siempre. Su calidez, generosidad y don para hacer que la gente se sintiera bienvenida conmovieron a muchísimas personas”, reza el comunicado. “Su pérdida será profundamente sentida por todos aquellos que los amaron y a quienes ellos amaron”.

La pareja repartía su tiempo entre Aspen, Colorado, y Austin. Robinson era un emprendedor tecnologico que cofundo Retention.com,una empresa de datos para comercio electrónico.
Sharp había trabajado en relaciones publicas y tambien era una talentosa artista de la ceramica que creaba jarrones minimalistas y cuencos de suaves curvas.
“Es un golpe durísimo”, declaró Dudley Sharp, padre de Helen Sharp,al Palm Beach Post por teléfono el lunes. “Teníamos a nuestra hija, a su marido y a dos nietos en el avión”.
En el avión viajaba con ellos Anita Maria Cetina, identificada en el comunicado de la familia como la cuidadora de los niños.
“Anita Maria cuidó de Emma y Charlie con ternura y devoción, y realmente formaba parte de la familia”, decía el comunicado, añadiendo que deja un “legado de amor y devoción incondicionales”.
Rachael Reed y Charmi Fehr, dos personas “llenas de alegría y espíritu aventurero”, también iban a bordo, según el comunicado de la familia.
“Desde el momento en que se conocieron, (Reed y Fehr) se comprometieron plenamente el uno con el otro y con la vida que estaban construyendo”, decía el comunicado.
Nathalia Gadelha Filgueiras, la joven copiloto, tenía apenas 20 años, declaró su familia a CNN Brasil.
“Era una chica muy buena, responsable y trabajadora”, manifestó su madre, Camila Gadelha Corteleti, a CNN Brasil. Su familia, de nacionalidad brasileña, reside en Florida, donde Filgueiras se crió, explicó su madre.
Antes incluso de tener el carné de conducir, Filgueiras ya había obtenido su licencia de piloto a los 17 años, según contó su padrastro, Thiago Corteleti, a CNN Brasil. Aunque a algunos les sorprendía su entusiasmo por volar, a Filgueiras le entusiasmaba la idea.
“Me gusta ser diferente a los demás, así que para mí, creo que es genial”, respondió Filgueiras a la filial de CNN, WPEC, en 2023. “Algunas personas piensan que es raro porque puedo pilotar aviones, pero no puedo conducir un coche. Bueno, sí puedo, pero a mucha gente le parece gracioso”.
Un equipo de investigadores de la NTSB ha comenzado a reconstruir las causas de un accidente tan catastrófico, pero tendrán que superar difíciles desafíos mientras documentan meticulosamente el lugar durante los próximos días.
“El mayor obstáculo al que nos enfrentaremos será recuperar los restos principales del cráter que se produjo en la carretera”, declaró Tim Monville, investigador principal de seguridad aérea de la NTSB.
El cráter está ahora lleno de agua turbia, y se esperan más lluvias en la zona hasta el martes, que posiblemente se prolonguen hasta la mañana de este miércoles.
El domingo, unos 20 investigadores se encontraban en el lugar de los hechos y desde entonces han llegado más, entre ellos Tom Chapman, miembro de la NTSB.