“La verdadera cronología de Napalpí”, es el título de un reciente informe realizado en Buenos Aires.
“La verdadera cronología de Napalpí”, es el título de un reciente informe realizado en Buenos Aires.
Se trata, reza el subtítulo, de “un análisis sobre la visibilización independiente, el arte popular y la posterior cooptación institucional del relato histórico” de la masacre aborigen ocurrida el 19 de julio de 1924
TEXTUALMENTE : el informe consigna:
“Antes de que la Masacre de Napalpí se convirtiera en una bandera institucional o una causa judicial redituable, existieron investigadores y artistas independientes que rescataron el hecho del barro de la impunidad, arriesgando su propio capital intelectual y político sin ayuda estatal”.
En tal sentido, cita a dos personas:
“Vidal Mario (1998). El verdadero pionero contemporáneo. Con la publicación de su libro “Napalpí, la herida abierta” en abril de 1998, rompió más de siete décadas de olvido sistemático. Su investigación periodística e histórica instaló masivamente el tema en la agenda pública y legislativa del Chaco por primera vez, abriendo el camino para todos los debates posteriores.
Rudy Serrano y Lito Vitale. Los impulsores desde el arte popular. En el 2006, el músico Rudy Serrano (líder de “Hijos del Hijo”) se presentó junto al maestro Lito Vitale en el prestigioso programa de Juan Alberto Badía, de la televisión pública. Interpretaron la canción “Sangre aborigen”, poniendo la masacre en la pantalla nacional y generando una profunda conciencia colectiva mucho antes de cualquier intervención de las academias corporativas”.
El informe sigue señalando:
“A partir de finales de 2007, con la asunción de Jorge Capitanich en la gobernación del Chaco, el poder político detectó el enorme potencial de
legitimación de la causa indígena. Es en este período (2008-2009) cuando se construye un relato oficial diseñado para desplazar a los mencionados pioneros independientes.
Juan Chico: Un indígena de origen humilde que trabajaba como albañil vio la visibilización previa lograda por artistas y periodistas y capitalizó el momento político. En 2008 publicó su primer libro y fue adoptado por la estructura estatal como el “historiador orgánico” ideal. El Estado financió su estructura y la “Fundación Napalpí”, permitiendo monopolizar y partidizar la causa desde adentro.
El Juicio de la Verdad (2022): Historiadores del CONICET y fiscalías federales se sumaron al ecosistema cuando el terreno ya estaba sembrado. El proceso culminó en el Juicio por la Verdad de 2022, donde las luces mediáticas y el rédito institucional fueron monopolizados por los sectores alineados al gobierno, marginando y censurando activamente las voces críticas”.
El informe concluye con esta declaración:
“El caso de la historia de Napalpí es un claro ejemplo de cómo la memoria histórica puede ser expropiada por los aparatos estatales y los círculos de interés intelectual. El egoísmo profesional y la conveniencia política crearon una narrativa donde el mérito pertenece al burócrata o al académico alineado, sepultando a quienes arriesgaron su voz en la total soledad del archivo y el escenario independiente”.
TODO IGUAL
Pese al cambio de gobierno operado en el 2023, hoy todo sigue igual en materia de uso político y judicial (federal) de la historia de Napalpí, incluso a nivel escolar.
Lo sorprendente es que esta campaña donde, entre otras cosas, se le sigue dando título de épico al fraudulento episodio “Juicio por la Verdad de Napalpí”, goza del auspicio del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la provincia.
Así se constató –otra vez- en un conversatorio que dos fiscales federales mantuvieron días atrás con alumnos de tres escuelas secundarias, en el Edificio Centro de Innovación Educativa.
Un conversatorio donde éste historiador volvió a ser invisibilizado, como ya sucedía en el gobierno anterior.