De acuerdo con INDEC, para no caer bajo la línea de indigencia, una familia de dos adultos y dos menores necesitó $665.053 en abril, y para no caer bajo la línea de pobreza, $1.469.768.
Las canastas que miden la pobreza y la indigencia aumentaron por debajo de la inflación. Una familia necesitó $1.469.768 para no estar en situación de pobreza.
La desaceleración de la inflacion en los alimentos volvió a reflejarse en los indicadores sociales más sensibles de la economía argentina. Según los datos difundidos por el Indec, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca el umbral de indigencia, aumentó 1,1% en abril, mientras que la Canasta Básica Total (CBT), utilizada para medir la pobreza, avanzó 2,5%.INDEC.
El dato representa una señal relevante para el Gobierno, ya que los alimentos suelen tener un impacto directo en el poder adquisitivo de los hogares de menores ingresos. La menor presión sobre las canastas básicas estuvo explicada, principalmente, por la moderación del rubro “Alimentos y bebidas”, que mostró una variación inferior a la observada en meses anteriores.
En terminos concretos, la desaceleración implica que el costo mínimo para cubrir necesidades esenciales creció a un ritmo más lento que el índice general de precios. Cuando los precios de la comida suben por debajo de la inflación, el impacto social de la dinámica inflacionaria tiende a moderarse. De acuerdo con INDEC, para no caer bajo la línea de indigencia, una familia de dos adultos y dos menores necesitó $665.053 en abril, y para no caer bajo la línea de pobreza, $1.469.768. La tendencia marca además un cambio respecto de los primeros meses del año, cuando las canastas básicas todavía registraban aumentos significativos. En marzo, por ejemplo, la CBA había subido 2,2% y la CBT 2,6%, aunque también se habían ubicado por debajo del IPC general. El comportamiento de los alimentos aparece hoy como uno de los principales focos de atención. En Argentina, la inflación alimentaria tiene un peso determinante en la percepción social de la economía y en los niveles de pobreza. Estudios internacionales sostienen que los precios de los alimentos responden tanto a factores domésticos —como expectativas inflacionarias, tipo de cambio y costos internos— como a variables globales vinculadas a commodities y energía. A nivel internacional, incluso, los precios de los alimentos continúan mostrando presiones alcistas. La FAO informó la semana pasada que su índice global registró en abril un incremento de 1,6%, impulsado por subas en cereales, carnes y aceites vegetales. Sin embargo, en el mercado local el traslado a precios parece haber perdido intensidad, o se podría reflejar en los proximos meses.En ese contexto la desaceleracion de las canastas basicas ofrecreUn crecimiento más moderado en las canastas