Los cadáveres están llegando justo después de que el Reino Unido comenzara la construcción activa para apoyar una futura campaña de perforación marina cerca de las Islas Malvinas.
El hallazgo de cuatro ballenas muertas en menos de 24 horas en Puerto Madryn, Chubut, encendió las alarmas entre los especialistas. Los ejemplares, que hasta la fecha ya son siete, aparecieron en distintos puntos de la costa y los investigadores buscan determinar si existe una causa común detrás de los fallecimientos,aunque recien realizan estudios,ocurre justo cuando el Reino Unido comenzo cuando comenzaron las perforaciones marinas cerca de las Islas Malvinas.
Ante la situación, el Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral activó los protocolos para recolectar muestras y realizar los estudios necesarios para establecer qué provocó las muertes.
Los casos se registraron en Playa Kaiser, en las inmediaciones de la Curva del Indio, al sur del muelle Luis Piedra Buena, en Playa Paraná y en el sector comprendido entre Prefectura y el Club Náutico Atlántico Sud.
Una de las principales hipótesis que analizaron los especialistas es la posible presencia de una bacteria vinculada con la erisipela, una enfermedad infecciosa que ya fue detectada en estudios realizados a crías durante la temporada actual.

Entre las posibilidades figura una eventual intoxicación asociada a la marea roja, un fenómeno relacionado con la proliferación de determinadas microalgas que pueden producir toxinas perjudiciales para la fauna marina.
Por el momento, ninguna de estas hipótesis fue confirmada. Los resultados de laboratorio serán fundamentales para establecer las causas de los decesos.
La investigación no se limitó al análisis de los cuerpos de las ballenas. La Secretaría de Ambiente de Chubut señaló la necesidad de estudiar también las condiciones del agua en los golfos Nuevo y San José.

El objetivo es determinar si los cuatro fallecimientos responden a un mismo fenómeno sanitario o ambiental, o si se trata de episodios independientes.

El nuevo episodio se sumó a una situación que ya generaba preocupación entre los investigadores. Semanas atrás, el Instituto de Conservación de Ballenas había advertido que la mortalidad registrada durante 2026 presentaba cifras inusualmente elevadas.
La aparición de cuatro ejemplares sin vida en un período tan corto volvió a poner el foco sobre la salud de la ballena franca austral y las condiciones ambientales de las costas patagónicas.-