Diecisiete personas, trece de ellas militares y cuatro civiles, entre los que se encuentra un menor, han perdido la vida al estrellarse en la noche del viernes el avión militar en el que viajaban cerca de Kenge, en la provincia de Kwango, en la República Democrática del Congo.
Diecisiete personas murieron al estrellarse una avioneta Let L-410 UVP en Kenge, provincia de Kwango, en la República Democrática del Congo. La aeronave viajaba de Kikwit hacia Kinshasa cuando cayó en el sector de Manzawu y se incendió. A bordo iban 13 militares y cuatro civiles, entre ellos un menor de edad,no hubo sobrevivientes.
Entre las víctimas estaban dos figuras centrales de la justicia militar congoleña: el teniente general Joseph Mutombo Katalayi Tiende, presidente de la Alta Corte Militar, y el teniente general Lucien-René Likulia Bakumi, auditor general de las Fuerzas Armadas. Likulia encabezó en 2025 la acusación contra el expresidente Joseph Kabila en el proceso que terminó con una condena a muerte en ausencia por traición y crímenes de guerra.
La avioneta intentaba aterrizar en Kenge después de que la tripulación detectara un problema durante el vuelo. El impacto provocó un incendio que calcinó la mayoría de los cuerpos; únicamente el del piloto pudo ser recuperado inicialmente en condiciones que permitieran reconocerlo. Los 17 restos fueron trasladados posteriormente a Kinshasa.
El accidente también puso bajo escrutinio a Tracep Congo Aviation, operadora de la aeronave. El gobierno suspendió su certificado para volar en todo el país mientras avanza la investigación. La compañía ya había registrado otro accidente apenas dos meses antes: el 24 de julio una de sus aeronaves cayó en Walikale, en Kivu del Norte, y murió el piloto.
El presidente Félix Tshisekedi ordenó investigar las causas del siniestro y el Ministerio de Justicia abrió además una investigación judicial. El gobierno decretó tres días de duelo nacional y dispuso que las banderas permanezcan a media asta desde el 28 de septiembre hasta el entierro de las víctimas.